Esta construcción de piedra se llama Knuten, que significa «el nudo». Es la primera carretera en bucle ascendente de Noruega y tiene exactamente el mismo aspecto que cuando se construyó en 1882.
El problema en aquella época era sencillo: los caballos y los carros no podían subir pendientes tan pronunciadas. Por eso, los constructores de la carretera crearon un bucle de 270 grados en el que la carretera gira completamente y se cruza sobre sí misma. Se pasa por debajo de un puente de piedra, se continúa por el bucle y, a continuación, se cruza por encima del mismo puente por el que acabas de pasar por debajo. Una solución ingeniosa para su época.
Knuten formaba parte de la Geirangervegen original, construida entre 1881 y 1889. Antes de que existiera esa carretera, Geiranger no tenía ninguna conexión por carretera. La única forma de entrar o salir era en barco por el fiordo o a pie por las montañas. La carretera en su conjunto se consideró un logro técnico tan notable que recibió una medalla de oro en la Exposición Universal de París de 1900.
Hoy en día, los coches circulan por la carretera más nueva, excavada en la roca a solo unos metros de distancia. Sin embargo, Knuten se conservó como monumento a los pioneros de la carretera que la construyeron. Se puede recorrer a pie o en bicicleta, pero los coches no pueden circular por el tramo antiguo.