Skjeggedal es el punto de partida de la mayoría de los excursionistas que se dirigen a Trolltunga. Cuenta con un aparcamiento de 180 plazas situado a 370 metros sobre el nivel del mar. Desde aquí, el recorrido de ida y vuelta es de 27 kilómetros, con un desnivel de 800 metros. Hay que calcular entre 10 y 12 horas.
Hasta 2012, un funicular llamado Mågelibanen subía por la montaña desde aquí. Se construyó en 1911 para dar servicio a la construcción de la central hidroeléctrica y se abrió al público en la década de 1950. Cuando cerró por motivos de seguridad, la ruta de senderismo se volvió considerablemente más difícil. Ahora, una carretera que lleva a P3 Mågelitopp ofrece una alternativa, evitando la primera subida empinada.
En este valle solía haber impresionantes cascadas. Tyssestrengene, que en su día tenía una caída vertical de 312 metros, se encontraba entre las más altas de Noruega. Pero el agua se desvió para la central hidroeléctrica en 1967. Hoy en día quizá se vea un hilo de agua tras el deshielo, pero la mayor parte del año los acantilados están secos. Un recordatorio de que este paisaje fue moldeado dos veces: una por los glaciares y otra por los ingenieros.