Dollsteinhola es probablemente la cueva de montaña más grande y legendaria de Noruega. Situada en la ladera sur del Dollsteinen, un pico característico en el extremo occidental de Sandsøya, la cueva se encuentra a unos 60 metros sobre el nivel del mar. Se adentra 180 metros en la montaña y cuenta con cinco salas independientes conectadas por pasadizos largos y estrechos.
A lo largo de los siglos, la cueva ha acumulado una extraordinaria colección de leyendas. Se dice que el rey Arturo enterró aquí tesoros durante el siglo VI, entre ellos el Santo Grial. Según se cuenta, el conde Ragnvald Kale, de las Orcadas, la visitó a principios del siglo XII y, según relatan las sagas, cruzó a nado las aguas subterráneas que había en su interior. Otra leyenda afirma que existe un pasadizo que discurre bajo el lecho marino hasta Escocia. La cueva ya se mencionaba en la Enciclopedia Británica antes de 1800, y las excavaciones arqueológicas han confirmado que, efectivamente, estuvo habitada en algún momento de la historia.
Para explorar la cueva se necesita una linterna y calzado resistente. Los pasadizos entre las salas son estrechos en algunos tramos y el suelo de la cueva puede resultar resbaladizo. No se trata de una atracción turística guiada, sino de una auténtica cueva natural sin modificaciones.
A lo largo de los siglos, la cueva ha acumulado una extraordinaria colección de leyendas. Se dice que el rey Arturo enterró aquí tesoros durante el siglo VI, entre ellos el Santo Grial. Según se cuenta, el conde Ragnvald Kale, de las Orcadas, la visitó a principios del siglo XII y, según relatan las sagas, cruzó a nado las aguas subterráneas que había en su interior. Otra leyenda afirma que existe un pasadizo que discurre bajo el lecho marino hasta Escocia. La cueva ya se mencionaba en la Enciclopedia Británica antes de 1800, y las excavaciones arqueológicas han confirmado que, efectivamente, estuvo habitada en algún momento de la historia.
Para explorar la cueva se necesita una linterna y calzado resistente. Los pasadizos entre las salas son estrechos en algunos tramos y el suelo de la cueva puede resultar resbaladizo. No se trata de una atracción turística guiada, sino de una auténtica cueva natural sin modificaciones.