Las explotaciones mineras de Bergtatt, que se remontan a 1938, han excavado 40 kilómetros de túneles a lo largo de once niveles en el interior de la montaña. En algunas zonas, la extracción de mármol continúa hasta hoy, pero las galerías más antiguas se han convertido en algo totalmente diferente: un mundo subterráneo de piedra pulida, agua cristalina y una acústica extraordinaria.
Lo más destacado es un paseo en barca por un lago subterráneo, a 190 metros en el interior de la montaña. El agua proviene de un manantial, es lo suficientemente limpia como para beberla y tan cristalina que las paredes de mármol parecen prolongarse bajo la superficie. Los guías, que son mineros con amplia experiencia, comparten historias de décadas de trabajo bajo tierra.
Una de las salas más grandes se ha convertido en una sala de conciertos con capacidad para 300 personas. Rodeada de mármol por todos los lados, su acústica natural la convierte en uno de los espacios escénicos más singulares de Noruega. Una atracción 100 % a prueba de inclemencias meteorológicas y totalmente accesible para sillas de ruedas y cochecitos.
Lo más destacado es un paseo en barca por un lago subterráneo, a 190 metros en el interior de la montaña. El agua proviene de un manantial, es lo suficientemente limpia como para beberla y tan cristalina que las paredes de mármol parecen prolongarse bajo la superficie. Los guías, que son mineros con amplia experiencia, comparten historias de décadas de trabajo bajo tierra.
Una de las salas más grandes se ha convertido en una sala de conciertos con capacidad para 300 personas. Rodeada de mármol por todos los lados, su acústica natural la convierte en uno de los espacios escénicos más singulares de Noruega. Una atracción 100 % a prueba de inclemencias meteorológicas y totalmente accesible para sillas de ruedas y cochecitos.